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Flores

Plaza
Pueyrredon
BREVE
DESCRPCION DEL BARRIO
Todos
aquellos que han tenido la suerte de vivir en este barrio, sienten una
especial atracción por sus esquinas y casas tradicionales. Es considerado
uno de los más clásicos, ya que a través del tiempo sus calles, personajes,
clubes y diarios locales, se han encargado de crear una verdadera comunidad
en ese lugar.
Está
limitado por las siguientes calles y avenidas: Gaona, Donato Alvarez,
Curapaligüe, Directorio, Carabobo, Castañares, Camilo Torres, Norberto
de la Riestra, Perito Moreno, Lacarra, Dellepiane y Cuenca. Es un barrio
muy particular, muy heterogéneo; lleno de historia, de cultura, de personalidad.
Cuenta
todavía con casas de una o dos plantas, con fachadas de diferentes estilos,
como " art decó", "art nouveau" y "academicismo", algunas típicas neocoloniales,
etc. que recuerdan el pasado glorioso y rico del Flores de las quintas
veraniegas. También conviven con torres de departamentos, de todo tipo.
Es un barrio lleno de sol y de luces, con mucho movimiento de gente y
mucha vida.
SU
HISTORIA
Su
nombre, San José de Flores, es compuesto. El primero, San José, corresponde
al patrono elegido para velar por la primera capilla del lugar; el segundo,
es el apellido de Juan Diego Flores, quien invirtió gran parte de su cuantiosa
fortuna en tierras que luego formarían el barrio.
Fue
muy famoso por sus quintas enormes, generalmente usadas en temporada estival,
pero sobre todo por la personalidad de sus ocupantes, así pues, el mismo
Juan Manuel de Rosas tenía su establecimiento de campo cerca de Flores,
además era asiduo visitante de la quinta de los Terrero, socio, compadre
y a veces, su apoderado judicial. La quinta de Terrero estaba ubicada
en lo que actualmente es la avenida Rivadavia 6440. Se hacían allí grandes
fiestas y reuniones políticas. Es en el portón de esa quinta dónde Manuelita
Rosas despidió a su Máximo, cuando éste partía a la batalla de Caseros,
como ayudante de su padre, ocasión en que le obsequió su pañuelo, bordado
por ella misma y que hoy se conserva en el Museo.
Hasta
el Gral. Urquiza instaló en el barrio su casa quinta después de Caseros,
a la que llamó Palacio San José. Se ubicaba entre la calle de la Federación
(hoy Av. Rivadavia) y Carabobo. En esa casa fue donde Urquiza, promulgó
la Ley Fundamental y la mandó imprimir.
Allí
se juró y comunicó a todo el país. En ese mismo lugar se firmó el Pacto
de Unidad Nacional en noviembre de 1859, en el que se reintegra la provincia
de Buenos Aires a la Confederación.
Se
podrían enumerar cientos de quintas de personajes importantes, pero vamos
a limitarnos por ahora solamente a la del inglés Eduardo Mulhall, llamada
"Lambaré", en homenaje al cacique del mismo nombre.
Dicen
que su dueño era un personaje muy querido y elegante, vestido siempre
de levita y portando galera de copa gris, de tan buenos modales que lo
llamaban "el inglés bueno". Sus jardines eran especialmente reconfortantes
por el perfume de los eucaliptus, y pinos que actuaban como un sedante
que invitaba a la meditación, Entre otros, fue muy visitada por su vecino,
el Gral. Roca, quien gozaba de los jardines y de la companía del inglés,
matizando sus encuentros con el juego de ajedrez.
En
la iglesia del lugar se realizaron los funerales de Manuel Dorrego y en
la plaza del pueblo se fusilaban, en pelotones, a los opositores de Rosas.
En 1857 se inauguró la primera línea de ferrocarril que iba desde la actual
Plaza Lavalle hasta La Floresta.
SUS
CALLES PRINCIPALES
La
avenida Rivadavia, antes llamada El Camino Real, es su columna vertebral,
el corazón del barrio, en la que se concentra gran parte del comercio
y actúa como corredor urbano. Es la que divide Flores Norte de Flores
Sur. La primera es la zona alta donde se encuentra el casco fundacional
del barrio. Hacia el sur, la zona baja, inundable, llamada Bañadón de
Flores o Bajo Flores, que constituye la zona más pobre.
Alrededor
de la Basílica de San José, son únicos de la ciudad por su forma, tres
pasajes peatonales formados en las calles Slala, Pescadores y Espejo.
La
Plaza General Pueyrredón, conocida como Plaza Flores está ubicada en la
Avenida Rivadavia y las calles Yerbal, Artigas y Cayetano. Fue un terreno
baldío hasta que en la época de Rosas se construyeron los primeros jardines
y se plantaron numerosos árboles, hasta adquirir el aspecto de paseo público
que aún mantiene.
El
Cementerio se instaló en 1807 y actualmente ocupa un perímetro rodeado
por las calles Balbastro, Varela, Castañares y Lafuente. De las iglesias
católicas la más importante es la Basílica de San José de Flores, de estilo
romántico, con una preciosa cúpula con techo de pizarra, sostenida por
4 columnas jónico-corintias; está ubicada en la Av. Rivadavia 6950. Otras
son la de Nuestra Señora de la Misericordia, en Directorio 2118; la de
Santa Clara, en Zuviría 2631; Ntra Sra. De la Visitación, en Páez 2871
y la iglesia Reina de los Apóstoles en Avellaneda 2679.
Son
de destacar en este "especial " barrio de Flores, los diferentes templos
pertenecientes a otras religiones, especialmente las sinagogas, ya que
hay una comunidad judía muy grande que, venidos desde Damasco y Alepo,
se insertaron en Flores de una manera distinta a la de otros lugares.
Han
crecido, y se han desarrollado y no han querido emigrar. Se han aquerenciado
y las nuevas generaciones aún siguen afincadas en el lugar, especialmente
en la calle Avellaneda entre Nazca y Campana y sus adyacencias. Además
de fomentar el comercio y la industria, construyeron el templo de la calle
Avellaneda al 2800, la sinagoga de la calle Morón al 3000 y el "Bet Am"
de Bilbao al 3000. Fundaron la escuela integral "Maimónides" y "Puertas
de Sión", con su sinagoga, en Helguera 354.
Los
armenios también se establecieron fuertemente en el sur de Flores, construyendo
un barrio de 200 casas. Se dedicaron al calzado y a la construcción, compitiendo
con los italianos que eran famosos en el ramo.
También
se los conoció como "tacheros" por su habilidad para arreglar ollas, palanganas
y otros objetos metálicos por el estilo. Fundaron la Iglesia Armenia Santa
Cruz de Varak, en José Martí y el colegio "Arzfuní".
Hablando
de las distintas comunidades, no se puede dejar de mencionar a la vasca,
tan ruidosa como pintoresca. Agrupados cerca de la estación, esperaban
los tachos de leche para repartirla a caballo, con sus boinas negras,
sus clásicas alpargatas y sus anchos pantalones ceñidos en el tobillo
sostenidos por la ancha faja en la cintura. Eran típicos frecuentadores
de pulperías y boliches. Así fueron creciendo esos locales con nombres
que luego jamás se olvidarían, como la del Vasco Milonga, la del Colorado,
la de la Vasca. Muy famosa fue La Paloma, de Culpina y Alberdi, donde
se inspiraron payadores y poetas nuevos sinónimos de bravura y de guapeza.
Es allí donde Enrique Cadícamo escribió su tango
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