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Recoleta


Recoleta - Basilica Nuestra Señora del Pilar (MHN)

BREVE DESCRPCION DEL BARRIO

Como la mayoría de los tradicionales barrios porteños sus orígenes fueron muy humildes. En los primeros pasos de este barrio a sus terrenos o lotes se lo denominaba "suertes" y uno de los primeros dueños de algunas de estas suertes fue el propio Juan de Garay. El primer vecino fundador y alcalde de este lugar fue el Dr. Rodrigo Ortíz de Zárate y según algunos datos anecdóticos de esta época, su hijo vendió sus tierras a un capitán francés llamado Beaumont, por unas ropas, es decir no consideró que este lugar tenía valor alguno y luego este , como no le interesaban este tipo de posiciones, las permutó en el año 1608, por una tenaza, una peluca y un abrigo común.

Poco después de este hecho se iniciaron los trámites para la construcción de un convento para los padres Recoletos y un comerciante aragonés llamado Narbona, se interesó por la construcción del mismo y además por hacer también una iglesia. Primero, logró que le donarán los terrenos luego edificó una gran casa, que según los comentarios de esa época, tenía numerosos túneles que la conectaban con la costa del río y por ellos se introducía contrabando de mercaderías con las que consiguió hacerse de una gran fortuna. Una copla de la época decía que "Narbona hizo a la Recoleta y la Recoleta hizo a Narbona". Por ser de Aragón, Narbona hizo que la iglesia fuera dedicada a la virgen del Pilar.

El Cementerio nació junto con el Templo como camposanto. Durante la época de Rivadavia el cementerio fue expropiado y se transformó en el cementerio del Norte, y se lo comenzó a conocer como Recoleta. Durante la epidemia de fiebre amarilla en 1871 se prohibió el entierro de las víctimas en estos predios aunque sus familiares poseyeran tierras reservadas en el mismo. Cuando Torcuato de Alvear fue intendente se remodeló el cementerio, y se construyó la entrada que hoy posee.

Como todo cementerio tiene numerosas leyendas e historias acumuladas a través de los años. Se dice que uno de los cuidadores del cementerio un tal señor Aiello, resolvió construir en el su propia tumba para lo cual ahorró suficiente dinero viajó a Génova y encargó un altorrelieve donde aparece con sus herramientas de trabajo. Una vez colocado en la bóveda, quedó tan enamorado con su obra que para poder ocuparla no tuvo otra idea mejor que la de suicidarse.

En la Recoleta están enterradas grandes personalidades del país, menos Rivadavia que la creó y el Deán Zavaleta que la consagró. Debido a la aparición de un saladero y un matadero de ovejas la zona, que era de grandes quintas, se fue poblando de ranchos todo a lo largo del río y a veces en las crecidas de este venían camalotes con animales como dos yaguaretes.

Uno de ellos atacó a un caballo para comérselo, luego apareció frente a una pulpería llamada "Pobre Diablo" donde lo mataron a tiros. Se cuenta que el pulpero guardó la piel del felino y la mostraba a los vecinos para que se acordarán de su hazaña. El barrio fue creciendo y cuando el Dr. Alvear fue intendente se trazaron las avenidas importantes y se construyeron grandes casonas y palacetes, los que actualmente perduran en este barrio. Debido a la cantidad de mendigos que habitaban esta área, se creó el Asilo donde hoy se encuentra ubicado el Centro Cultural Recoleta.

Si a la Capital Federal se la destacó siembre por su gran encanto y variedad de árboles que la adornaban, La Recoleta es uno de los mejores ejemplos, ya que algunos tienen más de 200 años de antigüedad entre los que destacan los dos gomeros localizados frente a la Iglesia del Pilar. Estos dos hermosos arboles son apreciados en todo su esplendor desde uno de las esquinas más famosas del barrio donde se encuentra El Café de la Biela.

SUS CALLES PRINCIPALES

La Calle Larga de la Recoleta: (Quintana) Esta calle, encargada de comunicar el Convento de los Recoletos con la ciudad, no se cortaba por ninguna otra en lo que va desde Cinco Esquinas a Callao. Era la más relevante del barrio, oscura de noche y pintoresca de día, de aspecto pobre, tenía un ancho desigual, carecía de cercas, bordeada por canaletas que transportaban el agua de origen pluvial. Con el tiempo comenzaron los trabajos para enladrillarla, aunque sin nivelarla, soportaba en paso diario de peatones, caballos y carruajes.

Calle de Chavango: (Las Heras) Era la segunda calle más importante, teniendo su origen en el Hueco de la Cabecitas (dónde se llevaban los restos provenientes del matadero), en la actual plaza Vicente López. De calzada mala, resultado del paso de la hacienda y la peonada, obligada a recorrerla al tranco, debido a la pestilencia de los despojos de las reses faenadas.

Calle Bella Vista: (Alvear) De las calles importantes fue una de las últimas en formarse, no obstante pronto sobrepasó el lujo y animación a las otras. Paralela a la Calle Larga desde Juncal hasta Callao, se leía en el plano de 1772 (de Cristóbal Barrientos) "Callejuela que se debe cerrar por inútil e infructuosa". En 1882 ya estaba prolongada hasta unirse con la bajada de la recoleta, comunicando a la calle Larga con el camino a Palermo, por este motivo se le cambió el nombre por avenida Alvear a el trayecto hasta la antigua casa de Rosas en el Parque 3 de Febrero.