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Paseo
por La Boca
Llegue
en automóvil o en ómnibus hasta Av. Almirante Brown esquina Wenceslao
Villafañe, donde comienza propiamente el barrio de La Boca, para iniciar
el paseo a pie.
En el camino hasta este lugar, observe sobre la Av. Almirante Brown, a
la derecha, la reconstrucción de la Casa Amarilla,
que fuera residencia del marino de origen irlandés que le dio el nombre
a la avenida y que creó la Armada Argentina; fue, además, héroe de las
batallas navales contra el imperio del Brasil. La reconstrucción data
de 1983 y alberga el Departamento de Estudios Históricos Navales y al
Instituto Browniano. Rodean la residencia los terrenos de lo que fuera
la antigua estación de cargas del ferrocarril,
la primera que existió en el país. Hoy se construyen allí enormes monoblocks.
A la izquierda de la avenida existe un imponente conjunto residencial,
los monoblocks de Catalinas Sur.
Aún se discute si fue en La Boca donde Pedro de Mendoza fundó la ciudad
por primera vez, pero las márgenes del Riachuelo fueron seguramente su
primer puerto. Aunque Juan de Garay trasladó el asentamiento a un sitio
más alto y saludable, el puerto se mantuvo aquí y ya en el siglo XVIII
comenzaron a establecerse las primeras instalaciones portuarias. Hacia
finales de ese siglo, los primeros saladeros -grandes barracas para depósito
de cueros y recepción de esclavos y pulpería con gran movimiento de marineros
y comerciantes - ocupaban ambas márgenes del Riachuelo, desde la desembocadura
hasta la Vuelta de Rocha. En 1820 se registró la presencia de genoveses
y surgieron los primeros almacenes navales y astilleros.
La
inmigración italiana, en particular genovesa, dio su carácter al barrio,
el que nunca terminó de asimilarse a la gran ciudad. Su arquitectura característica
son las casas de chapa acanalada, algunas
pintadas de vivos colores. Muchas de ellas son aún populosos conventillos
donde conviven varias familias. Observe también las altas
veredas -de hasta 1 m - para protegerse de las frecuentes inundaciones
producidas por la temida "sudestada", viento que sopla desde ese sector
del cuadrante, provocando la súbita crecida del río de la Plata.
Camine hasta Necochea y por ésta hasta Suárez, donde encontrará el sector
de las cantinas, ruidosos restaurantes donde
se comen especialidades de pasta, pescados y mariscos. Aunque en franca
decadencia hoy en día, son muy concurridos por grupos que se reúnen para
festejar cumpleaños, recibir el año nuevo o simplemente despedir la soltería.
Visite la plaza Solís, a la izquierda de la calle Necochea por Suárez,
donde se aprecia la arquitectura pintoresca del barrio. Destacados artistas
plásticos de la ciudad contribuyeron con sus diseños para pintar de alegres
colores y en las más variadas formas los frentes de las viviendas sobre
la plaza. En la esquina de Olavarría y Ministro Brin, un antiguo mercado
municipal fue reciclado en pequeño centro comercial y gastronómico.
Siga por Necochea hasta encontrar el Riachuelo y la gigantesca silueta
del puente Nicolás Avellaneda, construido
en 1939. Se puede subir por largas escaleras mecánicas y recorrerlo por
sus dos pasarelas peatonales, disfrutando vistas
panorámicas del Riachuelo, del puerto de Buenos Aires y del río
de la Plata.
Junto a este puente se encuentra el puente transbordador,
construido en 1908 y también llamado Avellaneda, hoy en desuso.
En Av. P. de Mendoza visite la
Escuela-Museo
Pedro de Mendoza Complejo edificio levantado en 1936 sobre terrenos
donados por el pintor Benito Quinquela Martín. Tiene una escuela primaria,
el Teatro de la Ribera y el Museo
de Bellas Artes de La Boca. En sus vastas salas del segundo piso
posee una extensa colección de obras de artistas argentinos, tanto de
la escuela del maestro Quinquela Martín como figurativos, naturalistas
y realistas. Podrá ver obras de de la Cárcova, Forner, Berni, Victorica,
Sívori, Policastro y Spilimbergo. En el tercer piso, la casa
y atelier que Quinquela usó desde 1940 hasta su muerte ocurrida
en 1972, se transformó en museo, donde se exponen algunas de sus principales
obras. Desde sus amplios ventanales podrá disfrutar de una vista panorámica
de la
VUELTA
DE ROCHA
En
época de Rosas se llamó Vuelta de los Tachos, pues allí existía una barraca
que vendía recipientes de hierro para almacenar grasa y sebo. Desde un
pequeño muelle salían embarcaciones menores con mercaderías de exportación
para los navíos fondeados en el puerto de Buenos Aires. Este sitio era
originalmente un meandro y fue ampliándose merced a excavaciones hasta
convertirse en lo que se denomina una "ampolla" del Riachuelo. La bordea
la Av. P. de Mendoza y sobre ella perduran antiguos almacenes
navales. En la otra margen se ven barracas y astilleros.
Tome a la derecha por la calle Quinquela Martín y luego a la derecha por
Garibaldi, a la que una vía de tren divide
longitudinalmente: allí descubrirá la imagen más genuina del barrio, con
las casas de chapa agolpándose una sobre
la otra y resistiendo al tiempo. Al final de la tercera cuadra, siga por
Aráoz de Lamadrid y regrese desde allí a la Vuelta de Rocha a través de
lo que fuera el cauce de un pequeño arroyo, el que al cegarse se transformó
en desvío del ferrocarril. Se trata de la calle
CAMINITO
- LA BOCA
Cuando
los trenes dejaron de pasar por aquí en 1920, se transformó en un basural
hasta que un vecino, Arturo Cárrega, resolvió sanear el lugar. Quinquela
le puso el nombre Caminito en honor al famoso tango de Juan de Dios Filiberto.
Al ser nacionalizado el ferrocarril en 1945, Quinquela gestionó para que
la Municipalidad lo adquiriera y se convirtiera en calle de la ciudad.
A ella dan los fondos de las casas de las calles laterales. Son casas
multicolores que conservan toda la atmósfera pintoresca del barrio. La
callecita, hoy casi un museo al aire libre, bordeada por esculturas y
murales, atrae diariamente a artistas plásticos que exponen y venden sus
obras al aire libre.
En calle Iberlucea Del Valle 1261 está el
Museo
de Cera de La Boca Sus estatuas reproducen con fidelidad episodios
históricos en los que intervinieron destacados personajes de nuestro pasado
lejano y reciente. No deje de visitar la Feria de
Artesanos de La Boca, con exposición y venta de objetos diversos
de factura artesanal y parejo nivel de calidad.
Fuera del recorrido, en la esquina de Olavarria y M. Rodríguez puede visitar
la
Iglesia
San Juan Bautista Edificio de 1896 con sobria fachada grecorromana.
Pocas cuadras más allá se encuentra el estadio del Club
Boca Juniors, La Bombonera, edificio que aprovecha al máximo el
terreno pequeño donde está construido. Con capacidad para 50 mil espectadores,
se colma cuando juega el equipo local. Es el "riñón" del barrio y foco
de todas las celebraciones cuando el equipo triunfa.
Termine el paseo en la pequeña cantina La Cancha, especializada en mariscos
y pescados, frente a las tribunas del estadio.
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