Iruya
Iruya y su antigua Iglesia
Típico
pueblecito (LHN) de montaña, a orillas del río de su nombre. La palabra
que lo designa deriva del quechua iru, nombre de una planta del lugar,
y yac, que significa abundante.
Conserva
antiguas tradiciones. Las calles, empedradas y limpias, son angostas
y de pronunciada pendiente. Sus casas, de adobe, tienen amplios patios
profusamente adornados de flores y frutales. Todo ello conserva características
propias de la época colonial. Frente a la antigua iglesia, un mirador
domina el silencioso escenario del valle apretado por los cerros.
Para el primer domingo de octubre, los festejos son en honor de Nuestra
Señora del Rosario, patrona local. Se puede adquirir en la zona, cerámica
y tejidos de telares domésticos. Muy importantes, desde el punto de
vista arqueológico, son las ruinas indígenas de Titiconte (senda,
7 km) de difícil acceso.
Iruya
cuenta con dos hosterías para alojamiento.